Carta de Salvany a José Antonio Caballero

Estado
Transcrito
Fecha
Folio1434 - 1436
From (remitente)José Salvany
PlaceArequipa
To (destinatario)José Antonio Caballero - Ministro de Gracia y Justicia

[1434]

Excelentísimo Señor

Con fecha 29 de agosto último, tuve el honor de noticiar a Vuestra Excelencia mi llegada al pueblo de Caravelí, y de tener vacunados en él a cincuenta y nueve vecinos. Allí permanecí hasta el 3 de septiembre en cuyo intermedio vacuné cuatrocientas sesenta y ocho personas, habiéndose observado en todas el mayor contento según consta por el oficio que me pasaron a la salida, y acompaño en copia n. 1.

El 5 de dicho mes llegué a la villa de Camaná en donde fui recibido por su ilustre Cabildo y principales personas. Detúveme hasta el 12 en cuyo días vacuné a más de quinientos: propuse al Cabildo los medios más seguros para la conservación del específico, e instruí a varios curiosos. Celebrose misa solemne con el señor manifiesto en acción de gracias por el beneficio recibido, rogando por la salud de nuestro soberano, y lo mismo se practicó en el referido [1434v] pueblo de Caravelí.

El 15 llegué a esta ciudad de Arequipa: a mi arribo dieron sus vecinos las más claras pruebas del afecto con que recibían el específico. Salieron a recibirme a distancia de media legua el muy ilustre Cabildo Secular, el señor dean doctor Don Saturnino García de Arazuri, a nombre del Eclesiástico, los oficiales de los dos regimientos de milicias, y varias gentes de la primera distinción. Al entrar en la ciudad hubo un repique general que duró hasta que me apeé en el alojamiento que se había destinado. A poco rato fui cumplimentado de ambos Cabildos, jefes, y primeras personas. En los tres siguientes días fui festejado por este ilustre Ayuntamiento con magníficos banquetes y refrescos, dando un auténtico testimonio del bien merecido título de fidelísima con que acaba de honrar Su Majestad a esta ciudad. Todo esto contribuyó a entusiasmar a este dócil y amable vecindario para que ocurriese velozmente a disfrutar de la Real beneficencia, como lo califica el haber vacunado hasta esta fecha a más de siete mil individuos (en cuyo número están comprendidos el señor gobernador Intendente de esta provincia Don Bartolomé María de Salamanca, y el referido señor dean) sin que ninguno de ellos haya padecido la menor novedad, según lo acredita la copia n. 2.

En honor de la verdad y de la justicia debo noticiar a Vuestra Excelencia que a mi llegada a esta me presentaron hermosos granos de vacuna, cuya conservación fue debida al celo y eficacia [1435] de este gobernador Intendente.

Hallándose a dos leguas de distancia de esta ciudad los numerosos pueblos de Tiabaya y Sabandía, y siendo casi imposible que vinieran a ella los naturales con todos sus hijos, resolví pasar a ambos, y vacunar a cuantos no hubiesen padecido la viruela natural, lo que efectué en dos distintos días, habiendo sido acompañado de los principales sujetos de esta. A mi arribo fui recibido de los curas, y de todos los vecinos, quienes con sus repetidos vivas y aclamaciones acompañadas de bélicos y sonoros instrumentos, y de un repique general de campanas, claramente manifestaron la alegría que reinada en ellos, por considerarse libres de la epidemia destructora de la humanidad. Tuve la satisfacción de vacunar en Tiabaya trescientos sesenta, y cerca de doscientos en Sadandía.

El 18 de octubre determinó este venerable dean y Cabildo dar las gracias al todopoderoso por el feliz descubrimiento, y rogarle por la felicidad de nuestro augusto soberano que se dignó remitirlo a tan remotos climas. Se cantó en dicho día solemne misa con te deum y sermón que peroró el citado dean; habiendo asistido a esta función el Ayuntamiento, y un lúcido numeroso concurso.

Informado que del plan general que presenté en la capital de este reino para el establecimiento de las Juntas Subalternas de Vacuna en las provincias, se habían copiado solamente algunos párrafos incapaces [1435v] de dar la menor idea del modo de conservarla y propagarla en lo más interior de ellas, determiné el 11 de noviembre pasar a la Junta (que se compone del señor gobernador Intendente y de cinco principales vecinos) copia de todo el plan que me agradeció en sumo grado como lo verá Vuestra Excelencia en la copia n. 3.

El ayudante Don Manuel Grajales acaba de noticiarme que acompañado del enfermero Don Basilio Bolaños salió de Lima el 16 de marzo, conduciendo el específico a los partidos de Huarochirí, Jauja, Tarma, Huánuco, Panatagua, y Canta, en los que lo ha propagado a nueve mil quinientas treinta y seis personas, sin haber observado la menor resulta; dejando en dichas capitales Juntas, conformes a mi instrucción. Queda en Lima aguardando proporción para pasar al reino de Chile, según le tengo prevenido.

Sin embargo de mi falta de salud que estriba principalmente en un largo y continuo padecimiento del pecho, como lo acredita la certificación que acompaño con el n. 4, aguardo con impaciencia que el ayudante Don Rafael Lozano Pérez me avise haber ya recorrido la provincia del Cuzco, para pasar a reunirme con él inmediatamente en la villa de Puno, desde donde juntos propagaremos el específico al inmenso gentío de esta provincia, al del Collao, y al de los Yungas; pues no me atrevo a verificarlo solo, por consistir mi principal enfermedad en echar sangre [1436] por la boca, y ser la próxima estación de agua y nueves en dichas provincias. Procuro no dejar alguna en el reino sin que experimente los efectos de la Real piedad, por haberme ya convencido la experiencia que en aquella en que la expedición no conduzca la vacuna no la logrará; y si por casualidad disfruta de ella será su duración momentánea, mal recibida, y peor propaganda. Igual cuidado tuve en el Virreinato de Santa Fe, y el mismo ofrezco a Vuestra Excelencia tener en el de Buenos Aires, para que logren el más cumplido efecto las sabias y piadosas intenciones del soberano: que es cuanto por ahora debo poner el alta consideración de Vuestra Excelencia.

Dios guarde la importante vida de Vuestra Excelencia muchos años. Arequipa diciembre 16 de 1807.

Josef Salvany

Excelentísimo Señor Marqués Caballero Secretario de Estado, y del Despacho Universal de Gracia y Justicia